La Cultura Precarizada
En la ciudad de Rosario, la situación laboral de muchos trabajadores municipales de la cultura, es deplorable. La mano de obra barata y fácilmente renovable que proporcionan los pasantes universitarios, muestra una realidad que dista mucho de la ficción mediática impuesta por el gobierno socialista.
Condiciones laborales de los que trabajan en los trámites de las Franquicias para el transporte urbano de pasajeros
En el 2003 Naciones Unidas otorgó a la administración del municipio de Rosario -gestión estatal que ya está cumpliendo 19 años ininterrumpidos en el poder- un “Premio al Desarrollo y la Gobernabilidad”. A fines del año pasado el electorado santafesino hizo lo mismo al elegir para su provincia este modo de gestionar lo público. Sin embargo, a la hora de respetar la integridad y los derechos laborales de sus trabajadores, esta forma de administrar el Estado local evidenció, y sigue evidenciando, la estrecha similitud que tiene con un gobierno neoliberal.
Como ya hemos denunciado desde El Precarizado-MR, el Departamento Ejecutivo Municipal -nuestro jefe y empleador- se ha venido sirviendo desde hace años de figuras contractuales irregulares no sólo para administrar y brindar los servicios de una ciudad de un millón 161 mil habitantes sino también para hacerse propaganda. Dadas estas condiciones en todo ámbito laboral dependiente de nuestra municipalidad, ¿por qué el trámite de franquicias en el transporte urbano de pasajeros iba a ser una excepción administrativa a la Regla de Precarización Laboral en el Empleo Municipal?
Es sabido que todos los años la Municipalidad convoca a estudiantes secundarios, discapacitados y ancianos a recibir una rebaja en el traslado del transporte público. En el marco de este servicio la Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente –a cargo de Gustavo Leone y Pablo Seghezzo- lanza, a través del Departamento de Franquicias, el “Operativo Medio Boleto”, el cual consta de la implementación de un convenio de pasantías entre la Dirección General de Transporte y la UNR, convenio que implica el uso y abuso de un paquete de trabajadores empleados a muy bajo costo en condiciones laborales precarias.
Este trabajo “golondrina” –ya que se hace por 4 meses y luego queda el pasante sin trabajo- consiste en la atención a la demanda, el ordenamiento, archivo y control de la documentación, y la carga de datos de más de 45 mil personas beneficiarias que acuden durante esos cuatro meses. Esta agotadora labor encubierta como “pasantía” es realizada de lunes a viernes en dos turnos de trabajo de 6 horas cada uno, en incómodos escritorios dispuestos en algún recoveco de los Centros Municipales de Distrito bajo la vigilancia del responsable del lugar. Entre las exigencias que se piden para ingresar al empleo figuran: “no estar trabajando ni realizando una pasantía” (aparte); tener “experiencia en trato con el público”; poseer “vocabulario y gestos acordes”, y, por último, la “buena presencia y predisposición”. Una vez pasados los requisitos anteriores, para poder firmar el contrato, se obliga a participar de un simulacro de “capacitación de 15 días”. Esta farsa de capacitación tiene como único objetivo poder justificar una pasantía dentro de la legalidad, pero lo cierto es que los trabajadores-pasantes cumplen horarios y tareas cotidianas como cualquier empleado de alguna dependencia del municipio. La gran diferencia es que, después de esperar 3 meses sin percibir una remuneración por lo trabajado, se recibe la “asignación de viáticos y gastos de estudio”, la cual consta de unos vergonzosos 650 pesos, cifra por debajo de la cuarta parte del salario básico, vital y móvil.
Este modo fraudulento de emplear personal responsable a cargo de tareas de tramitaciones no es un caso aislado: se repite también en otras reparticiones como por ejemplo la Dirección General de Arquitectura, Obras Particulares, Servicio de Catastro, Tránsito y hasta en el Museo de Arte Decorativo "Firma y Odilio Estévez" dependiente de la Secretaría de Cultura y Educación.
Desde El Precarizado-MR hemos tomado desde hace tiempo la responsabilidad y el deber de denunciar y sacar a la luz todo lo que está pasando en nuestros lugares de trabajo y, consecuentemente, la relación laboral que establece la Municipalidad de Rosario con nosotros. Una vez más exigimos el respeto que nos merecemos como trabajadores/as, el cumplimiento de nuestros derechos y una estabilidad laboral que nos permita vivir y proyectar nuestras vidas dignamente.